
El Puente
de Madera
Las grandes rupturas rara vez aparecen de un día para otro.
Cuentan que dos aldeas estaban separadas por un río caudaloso. Durante generaciones habían permanecido unidas gracias a un hermoso puente de madera que permitía a las personas visitarse, comerciar y ayudarse mutuamente. Era sólida. Era útil. Parecía eterna.
"El puente no se rompió hoy."
"El puente empezó a romperse el día que vimos la primera grieta y decidimos no hablar de ella."
Las grietas que nadie se atreve a nombrar
Las grandes rupturas rara vez aparecen de un día para otro. Normalmente comienzan con pequeñas grietas que van creciendo mientras las personas siguen creyendo que callar protege las relaciones.
Una molestia no expresada
Un desacuerdo no aclarado
Una expectativa no comunicada
Una herida que nadie se atreve a nombrar
Mientras las personas sigan creyendo que callar protege las relaciones, las grietas continuarán creciendo en silencio.
Los puentes no se sostienen únicamente con madera.
Se sostienen con mantenimiento.
Las relaciones no se sostienen únicamente con buenas intenciones.
Se sostienen con conversaciones.
Lo mismo ocurre con los equipos. Lo mismo ocurre con las organizaciones.
El silencio nunca protege. Solo aplaza.
Quizá hoy exista algún puente importante en tu vida que necesite atención. La pregunta no es si hay grietas. La pregunta es si tendrás el valor de hablar de ellas antes de que el puente termine por romperse.
Porque las conversaciones difíciles no son una amenaza para las relaciones. Muchas veces son la única forma de salvarlas.
Los puentes no se rompen en un día.
Y tampoco se reparan en silencio.
La conversación que evitas hoy
puede ser la que lo salva todo mañana.
Autor de El Quiebre Invisible · Creador de Momento KENSHO®