
La Vela y
el Espejo
Los espejos nunca producen luz. Solo la reflejan.
Cuenta una antigua historia que una vela vivía dentro de una habitación llena de espejos. Cada día observaba los reflejos de las demás velas.
Algunas parecían más brillantes. Otras más grandes. Otras más elegantes. Y poco a poco comenzó a obsesionarse con los reflejos. Pasaba tanto tiempo comparándose que dejó de prestar atención a su propia llama.
Dentro de esa habitación de espejos, la vela no veía realidades. Veía reflejos de reflejos. Imágenes amplificadas, distorsionadas, que parecían más grandes y más brillantes de lo que en realidad eran.
Y sin embargo, eran suficientes para hacer que la vela dudara de su propia luz.
Que las demás velas son más brillantes
Que las demás velas son más grandes
Que las demás velas son más elegantes
Una noche, un viento fuerte entró por la ventana y apagó todas las velas de la habitación. El lugar quedó completamente oscuro. Fue entonces cuando la vela comprendió algo que nunca había visto con claridad.
"Los espejos nunca habían producido luz."
Solo la reflejaban. La única luz real era la que nacía dentro de cada vela.
¿Cuánto tiempo llevas observando los reflejos de otras personas y cuánto tiempo llevas observando tu propia luz?
¿Qué necesitarías hacer esta semana para volver a cuidar aquello que te hace sentir vivo?
Desde aquel día la vela dejó de mirar los reflejos.
Y comenzó a cuidar su propia llama.
La tuya sigue encendida.
Solo necesita tu atención.
Autor de El Quiebre Invisible · Creador de Momento KENSHO®