
El Jardín
Descuidado
Las relaciones no se rompen por un gran conflicto. Se deterioran por lo pequeño que nadie atendió a tiempo.
Un hombre tenía un hermoso jardín. Cada vez que aparecía una mala hierba decidía ignorarla.
"No vale la pena preocuparme por eso." Pasaron los días. Luego las semanas. Luego los meses. Las malas hierbas comenzaron a multiplicarse. Hasta que un día las flores desaparecieron.
Aparece una pequeña mala hierba en el jardín.
"No vale la pena preocuparme."Las malas hierbas comienzan a multiplicarse silenciosamente.
"Todavía no es grave."El espacio de las flores comienza a reducirse. La situación se complica.
"Debí haberlo atendido antes."Las flores desaparecen. El jardín ya no es lo que era.
"No murió de golpe. Murió en silencio.""El jardín no murió porque apareciera una mala hierba."
"Murió porque nadie atendió los pequeños problemas cuando todavía eran pequeños."
No murió por una tormenta ni por una plaga. Murió porque cada pequeña hierba fue ignorada hasta que ya no quedó espacio para las flores.
No suelen romperse por un gran conflicto. Se deterioran cuando las pequeñas incomodidades permanecen demasiado tiempo sin ser atendidas.
Las pequeñas incomodidades no atendidas no desaparecen. Se convierten en el paisaje.
¿Qué pequeñas hierbas hay en tu jardín hoy?
Así como en el jardín, en las relaciones también aparecen señales pequeñas que, cuando se ignoran, crecen hasta ocuparlo todo.
Conversaciones que se evitan porque "no merece la pena". Pero el silencio repetido tiene raíces profundas.
Un comportamiento que incomoda, que se soporta una y otra vez sin nombrarse ni trabajarse.
Cada hierba ignorada ocupa el espacio de una flor. La conexión se va reduciendo sin que nadie lo decida.
Los jardines hermosos no se mantienen solos.
Requieren atención constante, no solo cuando ya es tarde.
Las relaciones también.
Autor de El Quiebre Invisible · Creador de Momento KENSHO®