
La Cuerda
del Puente
No cayó por una sola cuerda. Cayó por todas las señales que nadie quiso atender.
Dos montañistas construyeron un puente colgante para cruzar un profundo abismo. Cada cierto tiempo debían revisar las cuerdas que sostenían la estructura.
Un día descubrieron una cuerda ligeramente desgastada. Meses después apareció una segunda. Luego una tercera. Y en cada ocasión respondieron lo mismo.
"No cayó por una sola cuerda."
"Cayó por todas las pequeñas señales que nadie quiso atender."
Las relaciones, los equipos y las organizaciones también tienen cuerdas
Solo que no se ven a simple vista. Y cuando una de ellas comienza a desgastarse, la mejor decisión no es ignorarla. Es conversar antes de que el puente termine cayendo.
La base que sostiene todo lo demás. Sin ella, ninguna estructura resiste.
El hilo que mantiene unidas las partes. El silencio la corroe en silencio.
El espacio que cada persona necesita para seguir dando lo mejor de sí.
Las expectativas compartidas que permiten avanzar sin tropiezos ni suposiciones.
Cuando una cuerda se desgasta, la mejor decisión no es ignorarla. Es conversar antes de que el puente termine cayendo.
Las relaciones no se rompen de golpe. Se desgastan cuerda a cuerda, señal a señal, silencio a silencio.
¿Hay alguna cuerda en tu vida, en tu equipo o en tu organización que lleva demasiado tiempo esperando atención?
Los puentes no avisan cuando están a punto de caer.
Pero las cuerdas sí.
La pregunta es si decidirás escucharlas
antes de que sea demasiado tarde.
Autor de El Quiebre Invisible · Creador de Momento KENSHO®